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  • Principales diferencias entre una S.A. y una S.A.P.I.

    Principales diferencias entre una S.A. y una S.A.P.I.

    Nos hemos encontrado constantemente que las diferencias entre las Sociedades Anónimas (S.A.) y las Sociedades Anónimas Promotoras de Inversión (S.A.P.I.) suelen ser confusas al momento de elegir el tipo social más conveniente para constituirse, por lo que a continuación informamos un poco acerca de las similitudes y principales diferencias entre ambas figuras.

     

    Si bien es cierto que la S.A.P.I. se creó como una modalidad de la S.A. con el objetivo de otorgar una mayor flexibilidad en la delimitación de derechos y restricciones de los accionistas, que la hacían atractiva para recibir nuevos inversionistas (de ahí el nombre), en la reforma a la Ley General de Sociedades Mercantiles (LGSM) del pasado 13 de junio 2014, se incluyeron disposiciones idénticas para la S.A. a las previstas por la Ley del Mercado de Valores (LMV) aplicables a la S.A.P.I.

     

    Lo anterior generó que estos tipos sociales se asemejaran aún más, pues en la actualidad en ambas sociedades se pueden crear acuerdos que regulen distintos temas de interés para los accionistas, como lo son las restricciones a la transmisión de acciones, acciones de voto limitado o sin derecho a voto, derechos de separación y retiro de socios derecho de suscripción preferente, y venta conjunta o venta forzada (tag- along y drag along), entre otros.

     

    Sin perjuicio de lo anterior, aún existen ciertos aspectos que diferencian a la S.A.P.I. de la S.A. que pueden resultar ventajosas dependiendo del tipo de negocio y la clase de empresa que se pretende constituir. Por ejemplo, derivado de lo establecido en el artículo 13, fracción III de la LMV, la S.A.P.I. puede limitar o ampliar la distribución de dividendos y otros derechos económicos siempre que se prevea en los estatutos sociales; en cambio, el artículo 17 de la LGSM establece que la S.A. no puede privar a los socios de las utilidades, siendo nula cualquier estipulación en contrario.

     

    Asimismo, el artículo 15 de la LMV, establece que en una S.A.P.I., no se permite que la administración la lleve a cabo un Administrador Único; por tanto, siempre se debe designar un consejo de administración, a diferencia del artículo 142 de la LGSM que establece que la administración estará a cargo de uno o varios mandatarios.

     

    Mientras que el artículo 144 de la LGSM establece que se requiere el 25 % del capital social para designar a los administradores o comisarios de una S.A., el artículo 16 de la LMV establece que la S.A.P.I. exige el 10 % de las acciones de cualquier clase para la designación de los mismos. Por otro lado, el artículo 15 de la LMV permite que sea creado un comité de auditoría para la S.A.P.I. y se designe un auditor externo independiente al comisario, mecanismo que no tiene una S.A.

     

    Otra de las diferencias fundamentales entre ambas figuras es la obligación que tiene la S.A. de publicar estados financieros cuando así lo soliciten los accionistas establecido en el artículo 177 de la LGSM; obligación que no tiene una S.A.P.I. de conformidad con el artículo 18 de la LMV.

     

    Ahora bien, la S.A.P.I. otorga mayor protección para los accionistas minoritarios, ya que reduce el porcentaje legal requerido para ejercitar algunos de los derechos como lo son solicitar que se convoque a asamblea en cualquier momento, ejecutar acción de responsabilidad en contra del administrador o comisario, oponerse a resoluciones de asambleas, entre otros.

     

    Una de las diferencias más grandes que hace a una S.A.P.I más atractiva que una S.A. en algunas ocasiones, es que puede adquirir sus propias acciones, ya sea con cargo a su capital contable, en cuyo caso podrá mantener dichas acciones; o, con cargo a su capital social, para que sean canceladas o convertidas en acciones de tesorería.

     

    Por último, el artículo 16 de la LMV, permite que en la S.A.P.I. se establezcan acuerdos que impongan obligaciones de no desarrollar giros comerciales que compitan con la sociedad, limitadas en tiempo, materia y cobertura geográfica, siempre y cuando no exceda a tres años.

     

    De lo anterior se desprende, que contrario al pensamiento común, la S.A.P.I. y la S.A. tienen muchas diferencias que pueden resultar de gran utilidad en los diferentes tipos de negocios, por ejemplo, la S.A.P.I puede ser la mejor opción para aquellas empresas que desean incursionar en el mercado bursátil o cuando se pretende establecer restricciones no solo para los derechos corporativos, si no de exclusividad para los accionistas.

     

    Determinar el tipo social que resulte más apropiado, dependerá de la clase de negocio que se pretenda emprender y el plan de tus actividades. No dudes en contactarnos para asesorarte y acompañarte en el proceso de constitución de una nueva sociedad.

    24 Nov, 2020